Momentos Maravillosos: Citas Normales
***
El día como siempre, era nublado. Y el sol, una vez más, se había rendido en su batalla contra las nubes.
A pesar de que cada fibra de mi sentido común me decía que usara manga larga, chamarra y un paraguas, me puse una blusa ligera, azul, que Alice insistió en comprar, a pesar de que ambas sabíamos que no saldría del ropero en mucho tiempo.
Ciegamente, de nuevo, estaba confiando en Edward más de lo que una persona normal consideraría aceptable. Hoy teníamos una cita, y el se había negado a decirme dónde íbamos a ir. Me aferré al único argumento válido que tenía: Alimentemos al pájaro…
Neko: no fue mi culpa decir lo que dije, además, ¡quién te manda a escribirlo!
Kellyween: ¿qué clase de disculpa es esa?
Neko: una muy lógica
Tanuki: bueno, mientras estas dos se sacan los ojos, continuemos con la historia
Me odié por el hecho de no poder ser firme cuando él estaba frente a mí.
Por la ventana vi venir el volvo. Sonreí, mi corazón saltó de anticipación y bajé corriendo para recibirlo, a pesar de que casi muero en el intento de correr en las escaleras.
Cuando abría la perta, Edward tenía la mano levantada para tocar el timbre. Ambos reímos ante la situación.
-¿Lista?- preguntó.
-Sí- contesté tomando un suéter y mi bolso.
Edward me abrió la puerta y espere a que él coche avanzara un poco.
-¿Ya puedo saber a donde me llevas?- fingí estar irritada. No se lo creyó.
-A Seattle- contestó sonriendo. Fruncí el ceño, extrañada.
-¿Y tan difícil era decírmelo antes?
-Bueno, quería que fuera una sorpresa... - enarqué una ceja- nuestra cita, ¿te has dado cuenta de que no hemos tenido citas?- argumentó.
-Claro que las hemos tenido- respondí.
-¿Normales? ¿Citas normales?
-Me llevaste a cenar a Seattle.
-Después de que casi te violaran.
-Cuando me llevaste al claro.
-Con la esperanza de que tu sentido de supervivencia aflorara después de asustarte para que te alejaras de mí.
Me deshice los sesos buscando algo más.
-¿Y cuanto me presentaste a tu familia?
-Eso no cuenta como cita, lo sabes- suspiré.
-¿Y para qué se supone que quiero una cita normal cuando las demás son aún mas divertidas?- recalqué.
-Bella…
-De acuerdo, de acuerdo
Comenzó a anochecer conforme nos acercábamos a una plaza la que supuse nuestro destino. Al bajar del coche en el estacionamiento, no di un paso sin chocar con el auto de al lado, mis ojos aún no se acostumbraban a la oscuridad.
-¿Estás bien?- oí la risa en su voz.
-Sí- respondí en un siseo.
La luz de la plaza me cegó por momentos, pero el brazo firme de Edward alrededor de mis hombros hizo posible que siguiera caminando sin mayores incidentes que tropezarme con las baldosas del piso. Por consecuencia, no podía parar de mirar el piso, so pena de caer estrepitosamente frente a todos los presentes.
Sonreí ante el nimio hecho de que ambos avanzamos al mismo paso y dábamos la zancada del mismo largo, con el mismo pie. Volteé a verlo para saber si se había dado cuenta de ello. Cuando alcé la vista, nuestras miradas se cruzaron y vi en sus ojos un brillo de alegría que cada vez me gustaba más vislumbrar en ellos.
“Tal vez esta cita no fuera tan terrible como creí que sería”
Ignorando su propio consejo, Edward llevaba una playera de manga larga, verde. Supuse que para que mi piel no se sobresaltara ante la frialdad de la suya propia, o que los demás no notaran su excesiva tez pálida…
Itachi entra con una urna llena de papelitos.
Itachi: ¡Everybody pay attention, please!
Todos voltean.
Itachi: Ok, aquí elegiremos el nombre del gato, yo tomaré un papel de esta urna llena de nombres y al que elija, ese será, sin cambios.
El resto de las hormigas drogadas se reúnen entorno a ella. Itachi saca el papelito y lee: ¡EDWOB!... grita horrorizada y sin control.
Todos: ¡Sí!
Kitsune: Itachi, hasta tu propio sistema se vuelve en tu contra.
Itachi: (histérica y sacando todos los papelitos de la urna) ¡esto es imposible! ¡Inaudito! ¡¿Cómo?!
Nievan papelitos en el set.
Neko: (toma un papelito del suelo) ¡hey! ¡Aquí dice Jay!
Tanuki: (con otro papel en la mano) ¡y aquí también!
Kitsune: (viendo varios papelitos) ¡todos dicen lo mismo!
Las tres voltean a ver a Itachi, con ojos que matarían a un muerto. Mientras la susodicha lloraba descontroladamente. Itachi solloza y comienza a calmarse.
Todas: ¡Itachi!
Toda la pantalla se vuelve azul y se oye el "piiii"…
Mensaje: por fallas técnicas, iremos a comerciales. Por su comprensión, gracias.
Un fondo rojo y en el fondo de la pantalla se ve una coca-cola. Se oyen pasos y una mano agarra la botella. Se enfoca a Neko tomársela y sonríe a la cámara. Aparece el letrero “El lado Coca-Cola de los Fanfics”.
Kitsune: bien, ya acabamos (esta sentada frente a una computadora y la mira satisfecha)
Tanuki: ¡espera!
Kitsune:¿Qué?
Tanuki: ¡aún falta el resto del capítulo!
Las dos: ¡¡AAAAHHHH!!
(Volviendo) 3, 2, 1 ¡Despegue!
Tanuki: ¡Kitsune! ¡Concéntrate!
Cuando nos sentamos, Edward me miró y me dedicó esa sonrisa torcida. Nos dejaron las cartas, que yo use para esconder mi cara de él. Esa penetrante mirada suya, como si yo fuera la única mujer en el planeta, aún me desconcertaba.
Al ver los variados y extraños ingredientes de los platillos, me olvidé por un momento del bochorno y pude elegir. Al fin opté por una sopa de garbanzos con una extraña pero apetitosa combinación de chorizo, longaniza y tocino que en cuanto lo leí se me hizo agua la boca.
Hablamos de las musarañas y otras mafufadas en lo que nos –me- traían la cena…
Neko: Ta…
Tanuki: (corriendo como loca) ¡es inaudito! Pudiendo hablar de osos y pumas…ya me duele la cabeza (se deja caer en un sillón)
Neko: exagerada ¬¬ ¿dónde se habrá metido Kitsune?
Kitsune: ¡aquí! (sale de una madriguera de conejo bajo el suelo, y justo al lado del hoyo, hay un buzón del que se lee BUGS BUNNY)
Tanuki: ¿Dónde estabas?
Kitsune: Buggs tenía una idea para el fic, pero incluía un enorme yunque cayéndole a nuestro amado Edward.
Emmett: ¡y yo qué!
Las tres: tú no cuentas
Emmett se hace chiquito y se va a un rincón a llorar su desgracia.
Neko: pobre Emmett… que duras fuimos con él… no tiene la culpa de que seamos unas locas paranoicas.
Tanuki: ¡al grano!
Kitsune: ¿Cómo que al grano? Yo no tengo ninguna imperfección facial en mi hermosa carita por que me la lavo todos los días en las mañanas.
Silencio.
Neko: espérenme un momento (saca su celular y hace sonar un tonito de grillo que hace eco en todo el set)
Kitsune: (la mira con odio) púdrete…
Tanuki: el punto es: ¿quién habla de musarañas y mafufadas en una cita?
Kitsune: ¡a mí no me veas! En un parte de Twilight, Bella se la pasa pensando en las musarañas ¡yo sólo use la referencia!
Tanuki: bueno ¿y qué hay de las mafufadas?
Kitsune: ¿estás conciente de que este capítulo va a ser el más largo por culpa de una señorita a la que se le ocurrió decir corte?
Tanuki: (comienza a jugar con los dedos) bueno… es que…
Kitsune: ¡bien!
Mr. Burton: ¡al fin! Volvamos con el rodaje ¡acción!
-¡Es que debiste haberte visto! La pelota no solo rebotó en tu cabeza, si no que también en la de Jessica y le pegó en la cara a Mike- se rió con ganas, me sonrojé ante el vergonzoso recuerdo mientras jugueteaba con la sopa. Claro, debía de estar enojada con él por burlarse de mí, pero no podía evitarlo, me encantaba cuando se reía, más bien… me derretía.
Me llevé la cuchara a la boca para ocultar una sonrisa y poder seguir pareciendo enfadada…
ERROR
La voz de Edward ahora era algo lejano para mí, y se alejaba cada vez más conforme mi cara se ponía más y más roja. Me paralicé.
-¿Bella?- preguntó Edward preocupado
-¿Ajá?- fue todo lo que pude contestar
-Bella, ¿qué te pasa?- ahora lo sentía a mi lado.
-Pica…- dije con lágrimas en lo ojos y la voz ahogada.
Tomé mi bebida y me la empiné de un solo trago. Malditos refrescos de cola, no ayudan a disminuir el picante.
Oí a Edward pedir un vaso de agua.
-Bella, te cambio el plato
-Sí, sólo… permíteme, debo ir al tocador- dije levantándome con más torpeza de la usual, de seguro aún tenía la cara completamente roja.
Edward se apresuró a retirarme la silla.
-Gracias- balbuceé
Pasó mi brazo por sus hombros y posó su mano en mi cintura para ayudarme a recargarme en él. Nos detuvimos en la puerta y me soltó a su pesar.
Fui directo a los lavabos para echarme agua a la cara y ver si así bajaba algo el efecto del chile. ¿Cómo lo soportaban los mexicanos?
Tanuki: ¡Kitsune! Ya no interrumpas
-Edward ¿qué haces?
-Salvarte
-No…quiero decir…
Mi mente hizo cuenta regresiva: 3, 2,1...
-¡Un hombre!- gritaron todas las presentes al unísono, al darse cuenta de que Edward estaba en el baño de mujeres.
Fugazmente vi sus ojos abrirse como platos, cayendo en la cuenta, a la par que deje de sentir el suelo bajo mis pies y luego vi como todo a mí alrededor se volvía un extraño borrón.
Lo siguiente fue que estábamos ocultos tras un enorme póster de una película, yo aún en los brazos de Edward. Él se encontraba petrificado y con los ojos desmesuradamente abiertos.
-¿Estás bien?- le pregunté, tanteando el terreno.
- Sí, creo… sólo permíteme… - me dí cuenta de que él no estaba respirando. -¿te parece si entramos al cine?
-Claro
Todo con tal de que volviera a la normalidad y olvidara la venganza.
Itachi: ¿no era vergüenza?
Kitsune: sí, eso
Tanuki: ¿qué tiene que ver vergüenza con venganza? ¬¬
Kitsune: ¬¬ urusai (japonés: callate)
Fuimos a ver la cartelera.
-¿Cuál quieres ver?- preguntó recobrando su sonrisa.
-mmm…
-¿romántica?
-no…
-¿comedia?
-¿terror?
-¿terror?- me miró incrédulo –¿desde cuando te gustan las de terror?
-mmm…bueno, eras las únicas que veía cuando…ya sabes, así que se me quedó la costumbre…
-De acuerdo entonces… de terror- murmuró frunciendo el ceño, seguía confundido.
Seguimos mirando la cartelera, no había muchas películas prometedoras.
-¿Resident Evil 3?- preguntó pasado un rato.
Hice una mueca.
-No, la crítica dice que no tiene nada que ver con las dos anteriores…
Silencio.
-¿Qué tal Romeo y Julieta? Hay una nueva versión y no hay otra que me llame la atención, ¿a ti?- declaré pasado otro rato.
Cuando volteé a verlo el me miraba aún más confundido que antes.
-¿No que de terror?
Sonreí inocentemente.
-Mujeres- se quejó al tiempo que sacudía la cabeza.
A pesar de todos mis intentos de impedirlo, Edward pagó ambos boletos, las palomitas y el refresco, y sólo me dejó ayudarlo a cargar mi propia bebida, alegando que si yo llevaba las palomitas las tiraría y habría que comprar más. Era un argumento verídico y justificado, por lo que no pude hacer nada para defenderme.
Fuimos de los primeros en entrar a la sala y pudimos escoger el asiento que nos dio en gana.
Cuando nos sentamos Edward observó la decoración de la sala.
-Remodelaron el cine- comentó y me pareció que decía algo más, pero ya no pude oírlo pues hablaba más para sí mismo.
-No, así ha sido siempre- respondí tomando otro puño de palomitas.
Me sonrío.
-Definitivamente lo remodelaron- me debatió-, desde la última vez que vine, digo. Pero era obvio.
-¿Cuándo fue la última vez que viniste?
-Hace como unos cincuenta años… cuando la imagen aún era en blanco y negro- respondió divertido de ver mi expresión.
-¡Pues claro que lo remodelaron!, y ahora también existe la imagen a color y los efectos especiales de 3ra dimensión- me burlé.
Al parecer, entramos demasiado pronto, porque el resto de la gente llegó mucho después y tardó otro tanto en que apagaran las luces.
-Al fin- murmuré cuando por fin aparecían los patrocinadores de la película.
Unas vez que los estudios secundarios terminaron, el anuncio de la productora siempre era el último comercial antes de la película, como el de las lámparas que aplastan la “I” en Pixar.
La pantalla se volvió blanca, se oyeron los típicos sonidos de una pelea y luego un pequeño zorro aparecía corriendo por uno de los lados, tras él, un gato negro lo perseguía y daban círculos por toda la pantalla desafiando a la ley de la gravedad. Después, caminando con pinceles atorados en las orejas, un mapache salía y comenzaba a pintar en el fondo blanco. Cuando el mapache terminó de pintar una “F” el gato por fin dejó de perseguir al pobre zorro, se acercó al mapache y le tomó un pincel de los que tenía en la cabeza y lo ayudó a pintar; cuando el zorro se dio cuenta de que ya no era perseguido (dos vueltas después) se unió a los otros dos para pintar. El mapache pintaba una “U” junto a la “F”, a cierta distancia, el zorro pintaba una “A” y al lado de este, el gato le daba forma a una “D”. Se escuchaba el pitar de una grúa y una comadreja aparecía con un casco de constructor y unos planos, mientras, en la parte superior de la pantalla iba apareciendo una “M” que colgaba de un cable, la comadreja daba señas con los brazos para acomodar la letra en el espacio entre la “U” y la “A”. Luego, con un sello gigante, el zorro estampaba un “SI”; una “O” salió rodando siendo empujada por el mapache y el gato mientras la comadreja acomodaba otra “M”. Al final, cuando se había formado la palabra “Fumad_simo” un cigarrillo caía parado en medio da la “D” y la “S” formando una “I”, del cigarro comenzó a salir humo que simuló ser el acento: “Fumadísimo”, debajo apareció la palabra productions.
Edward y yo nos miramos, extrañados.
-Es el comercial más raro que he visto en mi vida.
-Sí, igual yo.
Tanuki: Kitsune, ¿qué dijimos acerca de seguir interrumpiendo este capitulo?
Kitsune: Eto…
Traté de fingir que nada había ocurrido, es decir, Edward NO tenía por qué enterarse, pero esa palomita debía salir de ahí. ¿Cómo? ¡Fácil!, no era la 1ra vez que ocurría, digo ¿a quién no le ha pasado? Lo único que se tiene que hacer es ponerse la chaqueta encima y maniobrar, una vez que la palomita fuera atrapada, simplemente se retiraba, y con ella la chaqueta. Cuando me puse el suéter encima, como si fuera una sábana, me preparé.
-¿Tienes frío?- preguntó Edward de pronto, y la luz de la pantalla me dejó ver su mirada hacia mi.
-Sí, un poco, pero no importa, sigue viendo la película- contesté tratando de parecer normal y con todo mi cuerpo petrificado por la posibilidad de ser descubierta.
Pude ver cómo hizo una pequeña mueca.
-Dejó de parecerme interesante cuando el Kraken apareció.
-¿Cómo?- intenté que mis voz sonara ofendida-, el Kraken le da más acción, mira, creo que se va a comer a Paris- insistí en que volteara de nuevo a ver la película.
Edward miró la pantalla por el rabillo del ojo, pero su rostro seguía vuelto hacia mí.
-¡Vaya!, qué efectos- comentó, acomodándose de nuevo en el asiento para prestarle más atención a la película. Cuánto a que trataba de distinguir los píxeles en la imagen.
Itachi: ¡Ja!, no los descubrirá
La operación fue todo un éxito, saqué la palomita y pude quitarme el suéter de nuevo.
-¿No tenías frío?- cuestionó Edward, inclinándose hacia mí para que pudiera oírlo.
-Ya se me pasó- también me incliné a él, pero recargué mi cabeza en su hombro.
-¿Los actores no te parecían ligeramente conocidos?- quiso saber mi novio una vez que las luces se encendieron de nuevo y todos lo demás se levantaban.
-¿De otra película?- pregunté inocentemente recogiendo mis cosas, el suéter (mi salvador), la bolsa, el refresco que llevaba a la mitad.
-No, Julieta se parecía a ti.
-¿Y Romeo a ti?, te recuerdo que ya vivimos eso de creer que el otro estaba muerto- me burlé.
-¿No crees que Paris se parecía a Jacob?
-Creo que el príncipe, que después terminó como David Jones, actúo muy bien, ese salto fue espectacular- ambos caminábamos entre los asientos para llegar al pasillo, Edward detrás de mí.
-Esta ha sido la parte más normal de la cita, debimos venir antes…
-¡Ay!- tropecé.
-Bella, ¿estas bien?- Edward me tomó por la cintura para que no me cayera.
-Derramé el refresco…
-No importa, aún así no te lo ibas a acabar.
-… en mi blusa- terminé.
-Oh- Edward seguía detrás mío, por lo que no pude ver su expresión, pero por como sonó, apostaba a que tan paralizado como yo.
Dejé mis cosas sobre un asiento.
-Edward, voltéate, cierra lo ojos y no veas.
-¿Qué…?
-Ya no queda nadie en la sala ¿verdad?
-No, pero…
-Y no puedo salir con toda la blusa mojada y semitransparente ¿verdad?
-No, y eso…
-Voltéate, cierra lo ojos y no veas- repetí.
-Ok.
-¿Ya?
-Ya
Miré a todos lados y volteé para asegurarme de que Edward en verdad veía a otro lado. Suspiré y me quité la blusa lo más rápido que pude, la dejé en otro asiento y tomé el suéter para ponérmelo, lo bueno que era de cierre y no de botones.
-¿Ya?- ahora fue él quien preguntó.
-Sí- contesté satisfecha.
Edward me miró.
-Vamos a comprarte una blusa- dijo mientras me empujaba con una mano para que siguiera caminando y llegar por fin al pasillo para poder salir.
-Pero no necesito otra blusa… - reclamé
-¿Qué pensará Charlie?
-Puedo lavar la blusa, ¿sabes?
-¿Y correr el riesgo de que caigas a la lavadora?
-Tú sólo quieres poder tener el “placer”- hice las comillas con los dedos- de poder comprarme una blusa.
-¿Cómo lo adivinaste?-me sonrío y pasó su brazo alrededor de mis hombros cuando salimos del cine.
Caminamos un rato buscando una tienda que me gustara. Mi plan era fingir que buscaba una blusa, luego entrar a otra tienda completamente diferente, decir que algo me gustaba de ahí, hacer que Edward se olvidara de comprarme esa blusa y luego seguir con nuestra cita “normal”, pero no cayó en la trampa, por lo que pronto me encontré eligiendo la 1ra blusa que se me puso en frente.
-Esta- declaré.
-Bien, ve a ponértela mientras la pago.
-Ten- le tendí mi tarjeta.
-Bella…
-De acuerdo, pero algún día…- dije mientras me dirigía a los vestidores, pude oír su despreocupado “ajá” antes de entrar a un cubículo vacío.
Cuando terminé y quise salir, algo me impidió hacerlo.
-¿Qué…?
Una tonelada de ropa me cayó desde la parte de arriba de la puerta.
-Pontela- reconocí la voz divertida de Edward al otro lado, impidiéndome la salida.
-¡Edward!- me quejé.
Una vez de convencer a Bella de al menos probarse la ropa, me dediqué a seguir recargado en la puerta del vestidor para impedir que pudiera huir. Si no podía comprarle un coche nuevo o pagarle los estudios, al menos podía comprarle ropa.
-¡Ahí está!- gritó una chica, y vi mi cara en su mente.
Volteé al lugar de donde provenía la voz. Una enorme masa de chicas que se apretujaban en la entrada de la tienda.
-¡Robert!
-¡Te amo!- gritaban
“¿Quién rayos es Robert?” pensé “¿Y por qué estoy yo en las mentes de todas ella?”
De pronto, la masa de chicas se abalanzaba sobre mí. Y ningún poder vampírico podía salvarme… me tenían rodeado, y no podía entrar al vestidor porque Bella se estaba cambiando y porque entonces ellas también entrarían y estaría aún más acorralado.
Todas comenzaron a abrazarme, las feromonas me asfixiaban.
-¡Hey!, ¿qué creen que hacen con él?, me lo maltratan- oí otra voz femenina, ¿se refería a mí?
-¿Quién creen que es?, ¿un oso de peluche?- otra chica, y también sonaba molesta.
-¡Es Robert!- gritó una de las que me abrazaba.
-Qué Robert ni qué ocho cuartos, no me lo confundan con ese…- reñía la primera voz, parecía que forcejeaba con algo.
Yo no podía moverme, y si usaba mi fuerza todo el centro comercial se daría cuenta de que era un vampiro.
-¡Oigan!- la segunda voz reclamaba la atención de las fans-. ¡Robert tocó este pantalón!
-¡Aaahh!- gritaron todas las fans y poco a poco sentí como se iban despegando de mi.
-Funcionó- le decía la 1ra chica a la otra.
Al fin quedé libre y pude distinguir a mis salvadoras.
-Kelly, ¿qué haces aquí?- pregunté extrañado, ella había sido la 1ra voz- ¿no deberías estar tras cámaras? También tú Tanuki.
Tanuki era la 2da voz.
-¿Así es como nos pagas?- preguntó Tanuki ofendida
-Está bien, pero ¿vas a volver a filmar esta escena?- Kelly me miraba fulminante.
-No- declaré-, está en el contrato.
-¡Lo sabía!- se escuchó el grito de Itachi.
-Genial, ahora apareceremos en el fic- refunfuñó Tanuki.
Ambas se metieron entre un montón de ropa y desaparecieron. Ahora todas las fans iban por la tienda comprando ropa que creían que yo había tocado.
-¿Quién es Robert?- quise saber, sin preguntarle a nadie en específico y pareciendo que hablaba solo.
-El actor que te interpreta en la película oficial del libro- me informó la voz del director, se oía resignado.
“Pobre tipo, eso de soportar a las hormigas drogadas va a matarlo.”
Una fan pasó frente a mí, tomando ropa de todos lados, pero estaba peligrosamente cerca del cubículo de Bella. Me puse de nuevo en mi sitio, frente a la puerta de Bella.
-¿Crees que ese sostén te quedará?- oí que una de las fans le decía a otra.
“Maldita audición tan aguda que tengo” maldije en mi fuero interno
-No, pero ¿y si lo tocó Robert?- contestó alegre la fan y la otra soltó un gritillo.
Rodeé los ojos. Adolescentes.
-Oh…- soltó Bella aún dentro del vestidor, parecía espantada- mi sostén…- murmuró tan bajo que un oído promedio no lo habría escuchado. Pero yo sí.
Me petrifiqué, mentalmente bloqueado, y de haber sido humano, estaría tan rojo como un tomate.
-Edward, ¿puedes llamar a una empleada?- pidió Bella, avergonzada.
-Cl…claro- tartamudeé.
Ambos salimos al estacionamiento completamente paranoicos.
Edward me cubría de la vista de todos con su abrazo, protegiéndome de cualquier cosa que todavía podría ocurrirme, como que de repente un coche saliera de la nada y tratara de atropellarnos o que un meteorito aplastara su volvo ¡Cualquier cosa! Después de todo lo de hoy, ya nada parecía imposible.
1. Me enchilé.
2. Edward entró al baño de mujeres.
3. La palomita fugitiva.
4. Mi blusa empapada.
5. El ataque de las fans.
6. El secuestro de mi sostén.
Todo en un solo día.
¿Qué faltaba?
-Disculpen- una voz masculina parecía llamarnos.
Edward se detuvo en seco.
-¿Qué sucede oficial?- él aún me mantenía firmemente abrazada, y yo lo agradecía.
Un policía se plantó frente a nosotros.
-¿Todo está bien señorita?- me preguntó el oficial.
-Sí, ¿por qué?- respondí.
-Joven, ¿usted tiene alguna relación con la chica?- me ignoró el policía.
-Soy su novio, señor- contestó Edward firmemente.
-¿Es eso cierto?- el oficial se dirigía de nuevo a mí.
-Sí, pero ¿qué pasa?
-¿Adónde iban?
-Voy a dejarla a su casa, señor, acabamos de tener una cita.
-Lo siento, pero creo que eso tendrá que esperar- el oficial no parecía sentirlo-, me temo que tendrán que acompañarme.
Lo miré aterrada
-¿A la jefatura?- me horroricé.
-¿Por qué?- exigió saber Edward-, no hemos hecho nada…
-Joven, parecía que intentaba secuestrar a la chica- le cortó el policía.
-Pero eso no es cierto, él es mi novio- lo defendí.
-Le creo señorita.
-Entonces ¿por qué nos lleva?
-Porque mi jefe me está supervisando y aún estoy de prueba, y el reglamento dice que cualquier sospechoso debe ir a la jefatura a declarar, lo siento…- ahora realmente parecía que lo sentía- en otras circunstancias podría dejarlos ir pero… la chamba es la chamba.
Itachi: Chamba, modismo mexicano que se refiere al trabajo.- esta leyendo el pequeño Tanuki...
Tanuki: es que el policía estaba de indocumentado
-Esto fue mala idea- dijo Edward de camino a la jefatura.
-Sí- afirmé.
Ambos volteamos a vernos mutuamente.
-Nada de citas normales- dijimos al unísono.
Tanuki: Este capitulo parecía interminable.
Itachi: Pero… ¿qué pasó en la jefatura?
Kitsune: (le manda miradas asesinas) Y todavía se te ocurre preguntar…
Neko: Llegan a la jefatura, le explican lo del estacionamiento a los otros policías, todos creen que Edward quería vender a Bella en la trata de blancas, reclaman su derecho a una llamada, Bella le explica el asunto a Charlie, Charlie también cree que Edward la estaba secuestrando, entonces Bella se ve obligada de contarle toda la cita a Charlie para que este le creyera (exceptuando a la palomita fugitiva), después de media hora de risa Charlie les cree, le dice que hablará con la policía de Port Angels (o era Seattle…XD) y los otros policías también los dejan libres entre risas, porque Charlie les contó todo y le creyeron porque también es policía.
Itachi: ¡Ah!, eso lo explica…
Sr. Burton: O.o ¿cuándo respiraste?
Tanuki: era Seattle…
Neko: bueno, estuvo tan largo que se me olvidó.
Tanuki: además se te olvidó mencionar que a Bella le dan un café por error, y recordemos que no puede consumir cafeína en la noche, por lo que queda como animalito lampareado el café la hace ir al baño, ya ahí una drogadicta la ataca por que no le quería invitar un churro, entonces Edward entra para rescatarla (otra vez)…
Itachi: ¿se basaron en mí?
Sr. Burton: otra que habla sin respirar…
***
Ja! terminamos... dejen comentarios... qué les cuesta... (las hormigas de rodillas suplicando)
Nos vemos en la siguiente locura
Bye




